La Audiencia Nacional acordó el 20-O prisión provisional sin fianza para dos investigados. La Ertzaintza halló mapas y datos policiales; distinguir indicios judiciales de planes ejecutados es clave para evaluar la amenaza.
El Mundo vincula al hijo de Txapote con Jardun. Autos judiciales describen planos de zulos y datos policiales; el PSOE afronta críticas por la política penitenciaria.
El juez Antonio Piña acuerda prisión provisional para dos investigados después de que la Ertzaintza localizara documentación sensible sobre policías y posibles depósitos de armas.
El 20 de octubre de 2011 la banda anunció el cese definitivo y se disolvió en 2018. Balance de víctimas, presión policial y debates pendientes, sin equiparar organizaciones políticas legales con terrorismo.
La violencia de ETA alcanzó su máxima intensidad durante la Transición y convirtió el sur de Francia en el principal problema exterior de la lucha antiterrorista española. Antes de que París comenzara a extraditar a etarras, distintos grupos parapoliciales y de extrema derecha ya habían llevado la violencia al otro lado de la frontera. En 1983 apareció el GAL. Las sentencias posteriores demostrarían que algunas de aquellas operaciones fueron financiadas con fondos reservados y dirigidas por responsables del aparato del Estado. Este dossier reconstruye cómo una democracia cercada por el terrorismo terminó cruzando también su propia línea roja.
A diferencia de tantas acusaciones que nunca superaron el terreno de la sospecha, los GAL dejaron sentencias firmes. El Tribunal Supremo estableció en el caso Marey que un ministro del Interior, altos cargos y mandos policiales autorizaron y financiaron con fondos reservados un secuestro ejecutado por sicarios en Francia. Otros procedimientos condenaron a policías por atentados y a mandos de la Guardia Civil y autoridades civiles por el secuestro y asesinato de Lasa y Zabala. Esta es la arquitectura judicial de la guerra sucia: qué quedó probado, quién fue condenado y dónde termina la sentencia.
Los archivos desclasificados de Estados Unidos y los informes policiales españoles dibujan una historia que desborda por completo el marco doméstico: militantes de ETA recibieron entrenamiento en Argelia, Líbano y Yemen del Sur; Fatah y el FPLP aparecen vinculados a armas y formación; Libia figura en canales tempranos de apoyo; y Francia y Cuba ofrecieron, en momentos distintos y bajo contextos muy diferentes, espacios de refugio o permanencia.